EL DESPERTAR DE LOS SENTIDOS DEL SHINRIN-YOKU (o Baños de Bosque)

El Shinrin-yoku ( Baños de Bosque o Forest Bathing) es una práctica japonesa de caminata contemplativa en la naturaleza. En ella se realiza una inmersión sensorial que deriva en un estado relajante y de conexión con el entorno natural, con comprobados efectos benéficos en nuestra salud inmunológica, endocrina, cardiovascular, higiene del sueño y salud mental. 

Durante este tipo de inmersión sensorial se camina a paso lento, preferiblemente en silencio la mayor parte del tiempo, y se explora el entorno natural de una forma progresivamente relajante que genera que incluso se pierda la noción del tiempo, y un paseo de Baño de Bosque, que tiene una duración de dos horas y media, se perciba de un modo temporal totalmente distinto. Los participantes se dejan llevar hacia un estado contemplativo que no se permiten normalmente en su día a día, o que tampoco están acostumbrados a propiciar en la naturaleza cuando buscan caminatas de trekking o actividades deportivas al aire libre. Los Baños de Bosque en cambio, invitan a la lentitud, silencio y exploración pausada del entorno.

Photo by Cris Trung on Unsplash

¿Qué pasa en los sentidos durante una experiencia contemplativa en la naturaleza?

Para mi es común, desde niña, poder pasar más de diez minutos observando un tronco, una hoja, las formas de las rocas, etc. Tengo recuerdos muy tempranos de tomar la cámara fotográfica análoga de mi papá y tomar más de quince fotos a una pequeña lagartija, o una hoja especial, o una roca con formas que llamaran mi atención. Al rememorar estos momentos puedo sentir las emociones de curiosidad, asombro, placer al encontrar belleza y deseo de aventura. El contacto con la naturaleza es un contacto sensorial y por tanto es un contacto emocional. Esta actividad que invita a nuestro cuerpo a experienciar las posibilidades de sus sentidos, nos permite así cultivar un tipo de emociones necesarias para contrarrestar los efectos de estrés y ansiedad de nuestra vida diaria citadina. 

Al sentir la naturaleza, sentimos nuestro cuerpo y nos abrimos estados de relajación que permiten que los efectos de los compuestos químicos desprendidos por las plantas y árboles, impacten sanadoramente nuestro sistema inmune, cardiovascular, endocrino, y por supuesto, mental. 

El sentido de la vista nos da la entrada a la maravilla. Los ojos suelen abrirse ante la sorpresa, tal como lo señala Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional, lo cual es una respuesta evolutiva que nos permite que ingrese mayor cantidad de luz a nuestra retina y absorbamos más información visual del mundo externo. La fijeza de la mirada en la sorpresa de la naturaleza, el deambular la vista entre una planta y de pronto descubrir una abeja en la flor, todo es un encuentro sorprendente que estimula diferentes zonas cerebrales. En una de las investigaciones del profesor Roger Ulrich, titulada “La vista a través de una ventana puede influenciar la recuperación postoperatoria”, se recolectó información en pacientes que habían tenido cirugía abdominal. Él estaba intrigado en porqué unos pacientes se recuperaban más rápido que otros y recordó que cuando niño tuvo una hospitalización larga durante la cual tenía la vista de un gran árbol de pino frente a la ventana, lo que hizo mucho más llevadera su experiencia en el hospital. Se preguntó si tal vez tendría algo que ver la contemplación de escenarios naturales en la recuperación anímica y física de pacientes hospitalizados. Al realizar sus investigaciones, descubrió que los pacientes cuyas habitaciones tenían vista hacia árboles exteriores, se recuperaban mejor y más rápido, que aquellos cuya vista eran hacia una pared. En otro estudio. Ulrich les presenta fotos de naturaleza a pacientes en cuidados intensivos. Los pacientes que se recuperaron mejor con menos medicación para el dolor y menos niveles de ansiedad fueron aquellos a los que se les mostraron fotografías de naturaleza. 

“El silencio natural ha sido llamado como uno de los recursos en mayor peligro de extinción en el planeta”

Dr. Qing li

Si además abrimos nuestros oídos en el bosque, la audición, encontramos numerosas investigaciones que demuestran los efectos cerebrales de los sonidos de naturaleza, con un especial efecto calmante del sonido del agua. Vivimos Actualmente en entornos muy ruidosos, “el silencio natural ha sido como llamado uno de los recursos en mayor peligro de extinción en el planeta” (Dr. Qing Li). Hemos perdido la conexión con el silencio natural, el cual por supuesto no es absoluta ausencia de sonido, por el contrario, la naturaleza nos provee de una sinfonía increíble que influye en nuestro sistema nervioso, propiciando estados relajantes y estimulantes. 

El olfato viene a ser otro sentido que se despierta fabulosamente en un paseo de Shinrin-yoku, y que aunque lo hemos ido perdiendo en contraste con la gran relevancia que tuvo para nuestros antepasados y nuestra supervivencia como especie; al entrar en contacto con todos los olores de la naturaleza e intentar percibirlos, nos encontramos con una maravillosa sorpresa. Cuando dirijo paseos de Shinrin-yoku presto especial atención a ayudar a activar el sentido del olfato, como si activaras un músculo que no sabías que existía y te lleve a maravillarte de todo lo que te estabas perdiendo.

Photo by Toa Heftiba on Unsplash

Pero lo que más me encanta de los Baños de Bosque es tocar. Hasta que no tocas no terminas de relacionarte. Si observas el desarrollo de todo niño, éste se despliega en la exploración del mundo cuando se permite tocar cada elemento, agarrarlo, recorrer sus formas, es ahí que lo conoce realmente. Y desde que nacemos, nuestra piel, el órgano sensorial más extenso, nos nutre de una cantidad de información. ¡Qué más delicioso que una buena caricia! Así que cuando en un paseo en la naturaleza, como Guía, invito a tocar, invito a sentir ese ser con el que el participante hace contacto, y a experimentar el propio placer o displacer de tocar. Sentir humedad o calor, o rugosidad, o suavidad, sentir lo que haya que sentir y tocar con partes del cuerpo con las que hemos dejado de tocar. De esta forma, el cuerpo se dispone a un viaje interno. 

Pero además, este viaje interno incluye incluso algunos sentidos “extras” como la propiocepción (sentido que informa a tu organismo de la posición de las partes de tu cuerpo en relación con el entorno), e interocepción (sentido de las sensaciones de los órganos internos). 


El cuerpo se despierta en el Shinrin-yoku. Se despierta palmo a palmo, se despierta sin agresividad, se abre con sutileza hacia una respiración profunda y plena sin esfuerzo, se dispone al placer corporal, y por tanto al placer emocional y mental. Un buen guía de Shinrin-yoku es quien sabe cómo abrirte con sutileza y calma a la experiencia de salud más plena para que aproveches el bosque y la naturaleza en todo su vasto potencial.

Sigueme en mi canal de Youtube sobre Psicología, Mindfulness y Naturaleza – Emma Sánchez Nature Mindfulness

Si deseas conocer participar en Baños de Bosque en Colombia, te invito a seguirme en @lluviadebosque (Instagram y Facebook).

Por Emma Sánchez

Mg. Psicología Clínica – Guía certificada de Baños de Bosque por el Forest Therapy Institute, FTI

Publicado por Emma Sánchez

Psicóloga que dibuja y escribe como loca. Creadora del cartoon @laotraemma (IG) y del podcast Simple de Mente. Mg. en Psicología Clínica. Próximamente Mg. Creación literaria.

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